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Show Charly García: Calambres en el alma. Por Karima Gugelmeier

7 noviembre, 2011

Calambres en el alma.  Karima Gugelmeier.

Ir a ver a Charly García es viajar en su avión, todos lo sabemos. Arriba del escenario esta su banda, recientemente reinventada The Prostitution (¿una sátira de la The Revolution de Prince?), abajo nosotros, la otra banda, Los Aliados. Así nos llama él y por eso a partir de las 21 hs. nuestros corazones dejan su diástole y sístole para latir al compás de “borombombón, borombombón, esta es la banda, de Say No More”.
El Gran Rex a pleno hace silencio cuando aparece el video apertura, tratándose de Charly nunca suponemos, solo esperamos con ansiedad: y bueno….es un video que como siempre sorprende, pero esta vez sorprende por lo simple y lineal; tapas de discos con comienzos de canciones, los que lo seguimos desde siempre no demoramos en darnos cuenta que faltan tapas, faltan canciones, esto no es representativo….pero el video está terminando y la voz en off anula todo pensamiento.
Graciela Borges nos grita con esa voz imposible de calificar que “la vida es una droga a la que se le pasa el efecto, esta noche revelare el secreto de la felicidad”, otra vez los fanáticos empezamos a entender, volvemos a entender de la misma manera que lo hicimos cuando Charly en 2002 grababa un disco que dejaba mucho que desear pero se confesaba cantando “En el fondo de mí, en el fondo de mí veo temor, y veo sospechas (…) Si yo fuera otro ser, no lo podría entender, pero es tan difícil ver, si algo controla tu ser”. Y entonces sonreímos y aplaudimos y silbamos y pensamos mientras empezamos a saltar con los primeros acordes de “Cerca de la Revolución”: es Charly, su música es su vida, este es su estado actual y esta es su expresión.
Aparece él para confirmar y alejar dudas: Charly García arriba de un escenario siempre va a ser igual, con su brazalete, con su actitud, son su sonrisa burlona e inteligente, con sus canciones que hacen caer una lágrima, ¿a quién le importa si su voz no es tan potente? Los que dudaron cuando días atrás lo vieron hablar con Badía, los que dudaron cuando leyeron que hacía yoga, los que discuten si esta gordo o flaco, los que preguntan si su novia es muy joven o demasiado linda, son los mismos que antes solían vender con titulares de Charly y escándalos, de Charly y drogas, de Charly y que se moría, que dudaron de que Charly no sabía lo que hacía cuando se tiro del noveno piso, esos son los que no sienten su música, los que simplifican diciendo que Charly es el loco del bigote de dos colores, pero que tiene algún tema bueno. Esos son los que no sienten a Charly. Porque Charly y su música se siente en el alma.
¿Cuándo vamos a entender que un artista es ante todo un ser humano?
Si Charly alguna vez decidió subirse al escenario con el pelo amarillo en honor a Kurt Cobain , bajando de una ambulancia dentro de una camisa de fuerza en honor a su reciente salida de una clínica psiquiátrica, con una camiseta agujereada en su lado izquierdo en forma de corazón en honor a Gabriela Epumer, en poncho blanco en honor a Mercedes Sosa; en 2011 sube al escenario un poco más despacio y emocionado en honor a sus 60 años de vida, a sus 40 años de carrera , a cientos de canciones, a millones de millones de personas que lo han escuchado, porque escuchar “Canción para mi muerte” hoy, produce la misma emoción que en los 80, y que nadie se atreva a decir que no es lo mismo. Porque escuchar a este Charly cantando: “Miro alrededor, heridas que vienen, sospechas que van y aquí estoy pensando en el alma que piensa, y por pensar no es alma, desarma y sangra”, es lo mismo que escuchar a un amigo compartiendo su mayor tristeza.
Y sí, esa noche se nos reveló el secreto de la felicidad, la posibilidad de sentir nuevamente la misma adrenalina y pasión por la música que a los 14, la felicidad de Charly García dando todo arriba del escenario, y la seguridad de que seguirá demoliendo hoteles por muchos años más.
Se extraña Hilda Lizarazu, debo decirlo: Rosario Ortega nunca va a encajar, apenas se deja escuchar.

El tríptico García

Desde hace tiempo Charly venía manifestando las ganas de “(…) hacer un show, y después otro, y después otro, a la manera de la música clásica, donde un día tocás obras de Prokofiev y al siguiente de Mahle”. Renovarse siempre fue ley en el músico; el itinerario fue: ‘La vanguardia es así’, ‘Detrás de las paredes’ y ‘El ángel vigía’. Tres shows, con tres listas distintas de temas, 60 canciones, para festejar 60 años de vida. La demanda de entradas llevo a que esto se multiplique, lo que en principio eran tres Gran Rex, pasaron a ser seis. Al ingresar se repartía el programa impreso y con la lista de temas, durante el pequeño intervalo fuimos entretenidos con imágenes del film “El perro andaluz” y la voz de Graciela Borges.

CHARLY GARCIA & THE PROSTITUTION

Músicos: Charly García (voz y piano), Fernando Samalea (percusiones y bandoneón), Fabián von Quintiero (teclado y sintetizadores), Negro García López (guitarra), Alejandro Terán (violín), Rosario Ortega (coros), Kiuge Hajashida (guitarra), Carlos González Vázquez (bajo), Antonio Silva (batería), Christine Breves (violín) y Julián Gándara (cello).

El articulo y la fotos son originales de Karima Gugelmeier.

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Una Respuesta a Show Charly García: Calambres en el alma. Por Karima Gugelmeier

  1. Rodri

    7 noviembre, 2011 en 10:11 PM

    Muy buena review por parte de Karita. Me encantó sinceramente el momento que Graciela Borges aporta “la vida es una droga a la que se le pasa el efecto, esta noche revelare el secreto de la felicidad”. Sublime.

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